Como ser madre de novia y no morir en el intento

Como ser madre de novia y no morir en el intento

Como ser madre de novia y no morir en el intento es el título que he decidido poner a este post en el que os quiero hacer partícipes de todo lo que he vivido en el último año preparando la boda de mi hija.

Que una parte de mi trabajo consista en organizar y coordinar bodas a priori, debería facilitar mucho las cosas. Decidí empezar exactamente igual que con cualquiera de mis bodas, por lo más importante, la fecha y la localización.

La fecha estaba clarísima por el trabajo de Ana, tenía que ser a finales de julio, concretamente elegimos el sábado 28 de julio de 2018, una fecha que no me gustaba nada, coincidía con vacaciones para muchos, mucho calor…pero Ana, no nos dio opción, su profesión, compromiso y responsabilidad con la empresa para la que trabaja estaba por encima de todo lo demás, y al final lo más importante era que ella pudiese llegar al día de su boda con la tranquilidad de dejar todo resuelto para poder disfrutar en el mes de agosto de su luna de miel.

Teniendo en cuenta las fechas, tuvimos claro que sería una boda de tarde-noche, a partir de ahí, limitamos la localización en función de la cercanía a Madrid, lugar de residencia de las dos familias y sobre todo no queríamos marear a los invitados con largas distancias entre la iglesia y la finca elegida.

Conociendo a mi hija, su estilo de vida y el tipo de boda que quería no tuve que pensar mucho, cerré visita con las tres únicas fincas que a mi parecer les podrían encajar. Sin darles ninguna pista, les llevé de visita y efectivamente no me equivoqué, además eligieron la que a mi más me gustaba Finca El Monje y/o Finca La Albada, se conoce por los dos nombres.

Con la iglesia no lo tuvimos tan fácil, en casi todas las parroquias el horario de  verano para celebrar bodas es a las 18:00h porque hay misa a las 19:00h y no nos parecía una hora adecuada, queríamos evitar lo máximo posible las horas de más de calor. También era importante que no estuviese lejos del lugar de celebración y a ser posible queríamos celebrar la boda en alguna iglesia que para mi hija significara algo, Ermita de Húmera o de Aravaca, pero no fue posible, después de misa no celebraban bodas.

Me entró un poco de desesperación y un día se me ocurrió llamar a la iglesia del Antiguo Convento de Boadilla, se me había pasado esta iglesia por completo, tuvimos muchísima suerte, estaba a 10 minutos de la finca, tenían disponible la fecha y la hora era la preferida por todos en una boda de verano, las 20:00h., la localización era perfecta y el entorno también.

Quería que fuese Jose de Fotoinstantes el que se ocupara de todo lo relacionado con la fotografía y video, pero sabía que era muy difícil que tuviera disponibilidad para esa fecha. Siempre tiene las fechas muy pilladas con mucho tiempo de antelación. Recuerdo perfectamente el día que le llamé con más preocupación que otra cosa y me debió notar algo en la voz que enseguida me preguntó que quien se casaba, le dije que mi hija y la verdad es que se puso súper contento y a mi me dio la alegría del día saber que lo tenía disponible, estamos hablando que cerré la fecha con él a primeros de septiembre del año pasado.

El siguiente paso era el vestido de novia, Ana tenía clarísimo como quería que fuese su vestido de novia, ella siempre decía “mamá no quiero verme dentro de diez años en fotos y no reconocerme con el vestido que lleve puesto”. Es súper práctica y no quería volverse loca innecesariamente, las dos sabemos lo que la sienta bien y lo que no. Limité las citas a tres atelieres que le podían encajar con lo que buscaba y os aseguro que tuve que anular dos citas. La primera cita fue con María Baraza y tras los bocetos de su vestido y la empatía que se estableció ese día entre las dos, no hubo opción.
Hasta aquí todo había ido bien, sin complicaciones. Ana y Antonio se empezaron a fiar y a confiar tanto en mi criterio que todo les parecía genial y poco a poco y sin darme demasiada cuenta empezaron a recaer sobre mí responsabilidades y decisiones que en cierto modo no me correspondían.

Debo decir, y no por ponerme flores, que esta es una de mis características trabajando este sector, en general empatizo enseguida con todas mis parejas de novios y se despliega rápidamente en mí un sexto sentido que capta a la perfección lo que quieren, lo que les encaja y lo que no, con ellos mucho más porque sobre todo mi hija es como un libro abierto para mi.

Estilismos de la novia desde los zapatos al maquillaje, pasando por los pendientes y el ramo de novia, elección de sastre para el chaqué del novio, diseño de invitaciones y papelería, mantelerías, sillas, diseño y decoración floral de la iglesia, coro y música de la iglesia, todo absolutamente todo ha pasado por mis manos, por ninguna más.

Con el fotógrafo para ver la iluminación fui sola, a elegir todas las flores de la iglesia sola también, en este caso ni les consulté el proyecto de decoración que desarrollé, sabía que no me equivocaba. A preparar la ceremonia religiosa es a lo único que fui con ellos y a la prueba de menú que fuimos los padres y los novios.




Llegó un momento que se mezclaron tanto los temas meramente profesionales con los personales, que temí perder la cabeza. Hay cosas que normalmente los novios hacen con sus familias, pero aquí, la familia también era yo.

Si normalmente soy muy exigente y disciplinada conmigo misma y con mi trabajo para que nada falle el día de la boda, imaginaros lo que fue con la boda de Ana, siempre me parecía que todo se podía mejorar.

Además, este año ha coincidido que con posterioridad a tener cerrada la iglesia para la boda, me salieron tres bodas más en la misma iglesia. Llegó un momento que con el proyecto de decoración creí morir porque no quería que nada se pareciera a lo que tenía previsto para Ana, en fin…casualidades que se producen en la vida.

Como anécdota contaros que un día a tres semanas o así de la boda, mi yerno, me empezó a enviar fotos de corbatas, yo no entendía nada, la suya estaba elegida. Resulta que estaba con sus amigos de compras, los que iban a ser testigos de su boda, y no se decidían por ninguna corbata, así que pensaron en pedirme opinión. Cuando os digo que todo y más pasó por mis manos, probablemente me quedo corta.

¡Pero lo cierto es que estaba disfrutando como nunca!

Capítulo a parte merece también la elección de mi vestido, porque “Sí” en esta ocasión era la madre de la novia y tenía que pensar también en mi vestido. Tenía claro que me lo iba a hacer en Cotonnus, adoro a Leticia, pero reconozco que he dado muchas vueltas, y a ella mucha lata, he perdido trece kilos en este año y ha habido que hacer muchos cambios. Los dos últimos kilos los perdí en la última semana con el vestido ya terminado. A parte de todo, he tenido bodas hasta el 30 de junio. Llegó un momento que decidí parar y no coger ninguna boda en julio porque me estaba perdiendo muchas cosas que quería disfrutar y vivir con Ana como cualquier madre que se casa su hija.

Como dice el refrán “en casa del herrero cuchillo de palo” y así ha sido, para que os hagáis una idea, a dos meses de la boda me faltaba cerrar algunos detalles visuales y de medidas en la finca en la que se celebraba la boda de Ana y no había tenido tiempo de volver a visitarla desde el día que se la mostré en julio del año anterior.

Ana estaba tan tranquila conmigo al pie del cañón que no visitó la finca nunca desde el día que la eligieron, sabía que yo lo tenía todo controlado y Antonio tampoco volvió nunca hasta el mismo día de la boda, a esto le llamo yo trabajar sin presión. Paloma, la persona encargada de llevar nuestra boda en la finca nos decía que era la novia menos preocupada que había visto en su vida y que menos trabajo les había dado.

Me resulta difícil describir lo que sentí el día antes de la boda cuando por fin Ana y yo pudimos volver juntas a la finca a llevar cosas. Estábamos las dos felices y relajadas, hacía un día espléndido, reímos, nos hicimos fotos, compartimos el momento con mi sobrina Sandra y su niña, Carlota.

Sandra siempre dice que Ana es para ella como su hermana, son las dos hijas únicas y han compartido muchas cosas. Sin duda, es uno de los momentos más bonitos que he vivido con mi hija antes de la boda y creo que fue realmente cuando tome conciencia que Ana se casaba, que faltaban horas y que de verdad iba a suceder. Ahora que miro para atrás creo que sí, que hemos vivido momentos muy especiales juntas, de muchas risas, mucha unión, de mucha complicidad, pero este del día antes en la finca junto con el día que fuimos a la primera prueba del vestido de novia y la vi con él, han sido los dos días de antes de la boda que más me han marcado emocionalmente.

Anécdotas ha habido muchísimas y divertidísimas, Ana es súper positiva y con un gran sentido del humor, se ha tomado su boda con cero estrés. Trabajó hasta dos días antes de la boda.

Recuerdo que el día que fuimos a que le hicieran la prueba del ramo de novia no eligió ni una sola flor, solo decía “lo que diga mi madre” “si, si muy bonitas”, en la floristería había más gente y se quedaban perplejos por lo que a simple vista parecía pasotismo de la novia. La realidad es que es muy alérgica y las flores como que no forman parte de su vida por mucho que la gusten.
Ana ha sido una novia totalmente atípica en muchos sentidos, ha vivido y disfrutado su preparación de boda como ha querido, ha enseñado sus fotos con las pruebas del vestido a todo el mundo, según me decía “su ilusión era tan grande que lo que realmente la hacía sentirse feliz, era compartirlo”. Lo mismo ha hecho con la prueba de maquillaje, peinado, pendientes, zapatos…incluso mi vestido también lo enseñó, al principio me enfadaba, luego comprendí.

Al final se trata de eso, de disfrutar la boda y su preparación siendo tu misma y sobre todo como te haga feliz. Su frase más repetida “lo comparto porque lo disfruto yo y la gente que quiero, esto no solo me hace feliz a mí, sino también a mis amigos porque participan de mis decisiones y de mi boda”

Ana y Antonio tenían claro que su boda sería tradicional pero con el protocolo justo, querían disfrutar a tope de ese día y que disfrutáramos todos, para ellos era lo más importante. Hubo cosas que tuvieron que hacer sin que yo me enterara, era su wedding planner pero también su madre. ¡Os puedo asegurar que lo consiguieron!

Me he rodeado de proveedores maravillosos, muy profesionales y que hoy por hoy considero los mejores, algunos de ellos amigos que he ido conociendo con el paso de los años y con los que poco a poco se ha desarrollado una amistad que espero seguir manteniendo. No podía ser de otra manera, se trataba de la boda de mi única hija. Desde aquí solo os puedo decir ¡Gracias!

Cuando empecé a preparar la boda de Ana fui contactando con proveedores que me gustaban sin decir que se trataba de la boda de mi hija, y por supuesto sin darme a conocer, no quería aprovecharme de mi profesión para conseguir beneficios de ningún tipo, soy consciente de lo que cuesta conseguir clientes y sacar un negocio adelante, valoro el trabajo como nadie. Tengo que decir que mi experiencia en este sentido no ha sido siempre grata, todavía estoy esperando presupuestos que nunca han llegado y de empresas muy conocidas con las que me he llevado una gran decepción. Perdieron ellos. Estoy pensando escribir un post sobre todo esto, he desarrollado una teoría al respecto que me parece muy interesante, pero de momento lo dejo pendiente, ya veremos si al final lo hago o no.

Y profundizando un poco en mí, he de decir que al día siguiente de la boda me sentí extraña, como que de repente lo que te ha mantenido endiabladamente ocupada durante un año y muy feliz, se ha esfumado, o no ha sucedido o quieres que se repita para vivirlo otra vez, no sabría decir, creo que estoy asimilando todavía… se pasó muy rápido, demasiado rápido.

Me considero una privilegiada por haber podido organizar la boda de mi hija minuto a minuto. Ha sido lo más bonito que he compartido con mi hija desde que es adulta y con lo que me he sentido inmensamente feliz. Con la boda no ha acabado nada, empieza todo, una nueva etapa para ella y para mí, pero sobre todo para ella ¡Felicidades Hija! No cambies nunca, sigue manteniendo la naturalidad, la sonrisa, el optimismo y ese punto divertido y contagioso que nos transmitiste a todos.
A la espera de recibir todas las fotos y video, mantengo los recuerdos con las fotos y los videos que me pasan la familia y los amigos y me sigo emocionando con todo, con satisfacción y sonrisa de oreja a oreja.

Todos tenemos canciones que nos recuerdan a algo o a alguien, forman parte de nuestra vida, las de la boda de mi hija forman ya parte de la mía para siempre, es escucharlas y revivir lo vivido.

Deseando poder contaros todo lo que pasó en la boda, me despido con ¡besos para todos! Y os doy las gracias por vuestras bonitas palabras y el interés que habéis mostrado desde el momento que os hice partícipe de que mi hija se casaba.By Carmen

 

 

 

 

 

 

2 comentarios
  1. AVATAR

    Que bonito ver los previos desde tu perspectiva. Me consta la ilusion y el trabajo con el que has ido organizando todo para que la boda fuera de 10.
    Me ha gustado mucho leerlo porque desde nuestro punto de vista profesional como fotografos esta parte no la solemos ver. Como mucho ir a fotografiar la ultima prueba del vestido….
    Me alegro mucho de que los novios disfrutaran tanto de su dia. Pero tambien me alegre al verte a ti sonreir mientras mirabas como Ana se divertia en la boda. Te merecias la sorpresa que hubo por parte de tu hija y no sabes como me emociono verlo.
    Para mi ha sido un honor haber sido el elegido para inmortalizar sus recuerdos.
    Gracias!!!

    • AVATAR

      Muchas gracias Jose por tus palabras, te admiro muchísimo profesionalmente y como persona ¡ni te cuento! siempre das todo y más.
      Tanto yo como mis hijos estamos encantados y felices de que hayas podido vivir a nuestro lado este día.
      Aprovecho para dar las gracias también a tu equipo, son increíbles y quiero que se lo transmitas de nuestra parte.
      Gracias a todos!! Nos vemos pronto!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

.cata-page-title, .page-header-wrap {background-color: #e49497;}.cata-page-title, .cata-page-title .page-header-wrap {min-height: 300px; }.cata-page-title .page-header-wrap .pagetitle-contents .title-subtitle *, .cata-page-title .page-header-wrap .pagetitle-contents .cata-breadcrumbs, .cata-page-title .page-header-wrap .pagetitle-contents .cata-breadcrumbs *, .cata-page-title .cata-autofade-text .fading-texts-container { color:#FFFFFF !important; }.cata-page-title .page-header-wrap { background-image: url(https://www.alehopeventos.com/wp-content/archivos/2017/12/22-1.jpg); }